La escritora prolífica

Si tuviese que adivinar, diría que ella ya había escrito cerca de 200 palabras.

Era una señora en sus cincuenta, sentada un par de asientos más adelante de mí en el bus con destino a Ica. Estaba escribiendo un Status Update de Facebook en su celular que había alcanzado ya un nivel literario épico. Las palabras fluían de sus dedos sin detenerse mucho a pensar.

La curiosidad me ganó y, haciendo un esfuerzo, husmeé:

“…el silencio reinaba y quería […] romper los lazos que me ataban a una realidad de la cual quiero escapar”

¿Y si su fluidez se debía no a una facilidad para las palabras sino a una mera transcripción? ¿Una canción o un verso? Una rápida búsqueda en Google me hizo descartar esa teoría. She’s the real McCoy!

“Quizás es una blogger,” le dije bromeando a Thalía, con un tizne de envidia.

Sobre Smartphones, Facebook y la falta de atención

“Todos los problemas de la humanidad proceden de la incapacidad del hombre para permanecer sentado, en silencio, a solas en una habitación.”

– Blaise Pascal.

Escribo estas líneas en un Starbucks. Delante mío puedo ver a personas sentadas, en silencio, con sus rostros iluminados por una pantalla. Un hombre de más o menos mi edad con un iPhone. Una señora entre 40 y 50 años conversando a través de un Android. Un jovencito con gafas pulsando botones en un Nintendo 3DS. Los observo sin que ellos se den cuenta, agachados y distraídos de lo que sucede a su alrededor. Entonces sigo tecleando, irónicamente, con mi rostro iluminado por una pantalla aún más grande.

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De blogs, el pasado y cambios

Acabo de terminar de leer todo mi blog, de principio a fin. ¡Cómo he cambiado! Hay varios posts que me dan vergüenza, jaja, era demasiado irreverente.

Y no solo yo, muchas cosas han cambiado. La persona común no tenía ni celular ni mucho menos acceso a internet. En esas épocas había que convencer a las empresas que necesitaban una página web, diciéndoles que es el futuro, y pocos apostaban. Hoy todos tienen al menos una amiga vendiendo ropa por Facebook.

Los blogs estaban en un proceso de maduración. Recién los feeds RSS se estaban estableciendo, junto con los Trackbacks. El concepto del tumblelog fue absorvido por los motores de blogs, haciendo el feature característico de Tumblr irrelevante.

Oliver y yo blogueábamos en nuestra burbuja, ignorantes que había toda una galaxia de blogs peruanos. Eramos pioneros sin saberlo.

Lo que me sorprende es la cercanía que teníamos entre bloggers, bastaba hacer una pregunta a alguien en mi blog y él o ella respondía en su propio blog o en un comentario. Nos leíamos unos a otros, facilitado por los Planets.

Me hace gracia leer cuando abrí mi cuenta en el muy nuevo Twitter, quien junto a Facebook eclipsaron los blogs, centralizaron la información y nos convirtieron en productos. Anhelo ver el día que Facebook caiga tan rápido como subió y recuperemos el control de nuestra información y privacidad.

No recordaba para nada que había escrito en mi blog cuando empecé a leer Dune de Frank Herbert. Ahora ya sé que fue Savre quien me convenció de leer el libro; hasta entonces sólo conocía algo de Dune por los juegos de Cryo y Westwood para PC y la película de David Lynch (y estoy cruzando los dedos para que el próximo remake tan bien como Blade Runner 2048).

Me he inspirado a mí mismo (jaja) y estaré retomando prácticas de antes como publicar fotos casualmente o escribir posts super breves.

Me sorprende que muchas veces he dicho que debo escribir más en mi blog. Está claro que siempre he estado descontento con mi output y siempre el pasado me ha parecido mejor.

Sin querer soy dueño de una reliquia de internet, pues vengo escribiendo en mi blog desde el 2001. Muchos websites y blogs ya no existen, hay links rotos por doquier. Algunos se han mudado o cambiado sus permalinks y algunos pocos aún siguen de pie.

Espero que los blogs resurgan, sin importar si es con otro nombre. Aquí en mi rincón de internet, yo haré mi parte.