Sobre flojera e invitaciones de Zoom

Una de las “virtudes” de todo buen programador es la flojera. Y es que los programadores, al encontrarse con una tarea repetitiva o lenta, tienden a preguntarse: “¿Cómo podría hacer esto más automático/rápido/eficiente/barato/divertido?” Tenemos muy poca tolerancia a la ineficiencia.

Se los ilustro con un caso mío reciente.

Para las reuniones de mi iglesia usamos Zoom. Yo me encargo de agendar y enviar las invitaciones para cada reunión (no usamos reuniones recurrentes).

Zoom genera un texto que puedes copiar y pegar para compartir con otros todos los datos pertinentes de la reunión, así:

Mi cuenta de Zoom está en inglés, si quisiera generarla en español tendría que cambiar el lenguaje a toda mi cuenta. Por otro lado, hay ciertos detalles, como la presentación de la fecha y la hora que prefiero cambiar. Como esto es algo que hago 5 veces o más a la semana, decidí poner patas a la obra.

Siendo flojo, ni siquiera miré la API de Zoom. Zoom te permite copiar con un solo click el texto de la invitación. Mi estrategia fue trabajar sobre la base de tal texto.

Programé un script que extrae los datos pertinentes (regexp magic!) y escribe a STDOUT la invitación en español y con el formato que quiero.

Siguiendo la filosofía Unix (“Expect the output of every program to become the input to another”) hice un segundo script que lee el portapapeles, lo envía al script “traductor” y reescribe el portapapeles con la nueva invitación.

Mi operación final es:

  • Copiar la invitación desde Zoom al portapapeles (un click).
  • Ejecutar mi script.
  • Pegar la invitación al grupo de WhatsApp de mi iglesia.

Sé que podría automatizarse todavía más, pero me da flojera.

Libro 6 del 2020: “Coronavirus and Christ” por John Piper

“Coronavirus and Christ” es un libro cortísimo (75 páginas) que examina brevemente 6 cosas que Dios hace a través del coronavirus.

Mi dificultad para recomendarlo radica en el autor y no en el libro. John Piper es “continuista,” él cree que el don de lenguas, milagros, apostolado, etc. continúan, cuando claramente la Biblia dice que cesarían.

Aliento: música de ánimo durante el aislamiento

Tras tanto aislamiento, todos los días parecen iguales y el tedio crece.

Para romper la rutina, ¿qué tal algo de música? Como echo de menos cantar con mis hermanos y hermanas de la iglesia, todos los días a las 6:30 PM estaré publicando una canción del corario de nuestra Reunión de Jóvenes aquí, hasta el 12 de Abril.

No será nada elaborado. Mi plan es muy sencillo: guitarra, voz, los ruidos de casa y mis hijos jugando en el fondo. Será informal e imperfecto, pero cálido y hogareño.

¿Está mal dejar de reunirnos?

Estamos viviendo días difíciles con las crecientes infecciones y muertes ocasionadas por el coronavirus COVID-19. El gobierno de nuestro país (Perú) ha declarado estado de emergencia y obligado a toda la población a un aislamiento social. Como consecuencia, las reuniones de la iglesia también están prohibidas. Este Domingo, nuestras puertas estuvieron cerradas.

Pero, ¿está mal dejar de reunirnos?

Veamos lo que dice la Biblia. Romanos 13:1-2 dice: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.”

Entonces, en sometimiento a las autoridades, debemos obedecer a la ley emitida por el gobierno de aislarnos socialmente. No hacerlo es desobedecer a la instrucción de la Palabra. Como creyentes debemos dar ejemplo de obediencia y sujeción. No hacerlo traerá blasfemia al nombre de Dios.

Pero, ¿no es esto un incumplimiento a Hechos 5:29, “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”? No, porque este mandato gubernamental no fue dado en oposición a Dios, la Biblia, el evangelio o la iglesia, sino para prevenir y contener el avance del coronavirus.

Pero, ¿no dice Hebreos 10:25 que no debemos dejar de congregarnos? No aplica a este caso, porque es una medida temporal en circunstancias extraordinarias. Adicionalmente, el contexto del versículo es sobre considerarnos unos a otros, y en la iglesia tenemos personas críticamente vulnerables al coronavirus a quienes debemos considerar. Personas de edad avanzada, personas con salud delicada y niños.

Pero, ¿no es esto una falta de fe? ¿No estamos desconfiando del cuidado y protección de Dios? A veces, simplemente, la voluntad de Dios es escondernos.

Cuando Jesús era un niño, un ángel de Dios instruyó a José: “Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.” (Mateo 2:13). Permanecieron allí dos años, hasta que Herodes murió.

Juan 7:1 dice: “Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle.”

Juan 8:59 dice: “Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.”

Dios mandó a Elías a esconderse en el arroyo de Querit. David se escondió de Saúl cuando intentaba matarle. Pablo se escondió de los alborotadores de Asia.

Hoy es momento de escondernos, de protegernos y proteger.

¿Quién debe tener fe en el cuidado y protección del Señor? Aquel que pertenece a las fuerzas de la salud, del orden, del servicio esencial a los enfermos y necesitados. Esconderse sería una irresponsabilidad y evasión de su tarea terrenal.

¿Pero acaso no es la predicación del evangelio esencial? No cabe duda que lo es. Pero podemos hacerlo sin desobedecer a la autoridad superior, aislados socialmente, por teléfono, por internet. Los medios de comunicación no se han cortado. Esa es la manera correcta. 1 Corintios 14:40 dice: “Pero hágase todo decentemente y con orden.”

Entonces, para concluir, ¿está mal dejar de reunirnos? Dadas las circunstancias que vivimos en este año 2020, no, no está mal el dejar de reunirnos.

Debemos acatar las leyes y persistir en la oración para que el Señor en Su gran misericorida detenga esta pandemia prontamente, conforme a Su Voluntad divina.

Es difícil dejar de reunirnos, pero en su lugar acumulemos ánimo y expectativa del día en que reanudemos las reuniones y adoremos todos juntos nuevamente a nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

P.D.: Lávense las manos.

Overcoming Project Guilt

Overcoming Project Guilt:

But people who do not have a family to care for don’t even realize how much free time they have. They can even afford to waste some, because they have it in such abundance.

Not so with the family man (or woman). I have a wife, six kids, a full time job, a decent sized house, 1.5 acres of land, and lead a small group bible study. I cannot possibly pump out side projects at the pace of a single 20-something living in an apartment in San Francisco. The sooner I realized that, the sooner I could let things go and be at peace.

Septiembre 2012 – Resumen Fotográfico

Meses atrás intenté abrir una cuenta en Netflix, interesado en poder ver películas legalmente. Es gracioso que sea tan difícil y ver películas ilegales sea mucho más fácil. El hecho es que Netflix rechazaba mi tarjeta. Ahora en Septiembre, Thalía hizo el intento con la suya y funcionó.
Nos gusta ver series de televisión. De momento estamos viendo Jericho, 24 y Criminal Minds. No tienen una selección abundante, pero con las series que hay tenemos para rato.

Hicimos nuestro debut musical con Guitar Hero Arcade. :) Hacía tiempo que quería jugarlo. Lo más cercano hasta entonces fue Frets on Fire en una PC, con guitarras construidas por Aleks sobre la base de la guitarra de juguete de su hija, jaja.

La gran noticia es que, gracias a Dios, ¡estamos esperando nuestro primer bebé! Estamos muy felices y entusiasmados, es un gran cambio y un gran paso para nuestras vidas y es de lo más emocionante. Según la ecografía posterior, ya tenía cinco semanas de embarazo. Son fascinantes los ecógrafos, ahora que he visto uno de cerca.

“Papá, yo también te tengo una noticia…”

Coincidentemente, nuestra gata Niza también está esperando mininos. Ya anda por toda la casa buscando el rinconcito apropiado para tenerlos, aunque todavía le falta. Se ha vuelto más cariñosa y le gusta estar más tiempo con nosotros.

La mala noticia es que Mushu no es el padre, sino un gatito siamés. Lo siento, Mushu.

Mi suegro jugó en la Olimpadres de San José, fuimos a hacer barra en el partido de basketball. Como suele pasar, el arbitraje no fue muy justo y nos quitaron puntos.

No recuerdo el puntaje final, pero empatamos.

En la Reunión de Jóvenes tuvimos una reunión especial, el Banquete de Primavera. El Sábado más próximo al inicio de la primavera tenemos un programa especial donde invitamos a los chicos a pasarla bonito juntos y escuchar un mensaje de la Palabra de Dios.

Pedro dio el mensaje, acerca de David.

Tuvimos la visita de Ratchet cortesía de Fabián. :)

The Preacher and His Preaching

Estoy leyendo “The Preacher and His Preaching,” un muy profundo libro escrito por Alfred P. Gibbs en 1951. Es una excelente lectura edificativa sobre, como se titula, el Predicador y su Prédica. Gibbs escribe:

No podemos divorciar al predicador de su prédica. En una manera muy real el hombre es su mensaje; el predicador es su proclamación; el interlocutor es su sermón. Es el hombre detrás del mensaje que determina su peso pues aquí, como en todo, la calidad es preferida a la cantidad.

Gibbs es denso. Son 441 páginas (en la Tercera Edición) con muchos pasajes tan profundos que hace a uno detenerse constantemente a pensar. Es un libro que debe masticarse y ser digerido lentamente. No he podido leer el libro de tapa a tapa, he optado por saltearme capítulos a fin de leer temas que me interesan de inmediato. Espero poder leerlo todo, aún si lo hago en desorden.

El libro abarca en amplitud y profundidad diversos aspectos del predicador y su mensaje. El llamado del predicador, la necesidad de predicar, los requisitos del predicador, los peligros del predicador, la estructura del sermón, tipos, modos de entrega, materiales de ayuda, etc.

Tan solamente los requisitos de un predicador abarcan cuatro capítulos. Uno termina pensando que no está apto para el trabajo. Me viene a mente MacDonald cuando escribe, “el mensaje siempre será mayor que el mensajero.” El llamado del Señor es serio, y debemos responder seriamente también. Gibbs cubre de lleno la calificación espiritual del creyente que predica y, como ejemplo de su abarque completo, incluye su presentación y cuidado físico.

Para aquel creyente que tenga el interés de predicar la Palabra es un libro altamente recomendado, pero estando propiamente advertidos por el autor en las primeras páginas:

“Es apenas necesario decir que la lectura y estudio de este libro no impartirá a ningún creyente el don de la prédica, o de la enseñanza de la palabra de Dios. Tampoco lo hará ningún curso de Escuela Bíblica o Seminario teológico. Todas lectura de libros u oír lecciones no pueden crearla jamás. Sólo Dios puede impartir este don de hablar a Su pueblo. El propósito de este libro es meramente de ayuda al Cristiano a desarrollar el don que tenga hacia esta dirección.”