Sobre flojera e invitaciones de Zoom

Una de las “virtudes” de todo buen programador es la flojera. Y es que los programadores, al encontrarse con una tarea repetitiva o lenta, tienden a preguntarse: “¿Cómo podría hacer esto más automático/rápido/eficiente/barato/divertido?” Tenemos muy poca tolerancia a la ineficiencia.

Se los ilustro con un caso mío reciente.

Para las reuniones de mi iglesia usamos Zoom. Yo me encargo de agendar y enviar las invitaciones para cada reunión (no usamos reuniones recurrentes).

Zoom genera un texto que puedes copiar y pegar para compartir con otros todos los datos pertinentes de la reunión, así:

Mi cuenta de Zoom está en inglés, si quisiera generarla en español tendría que cambiar el lenguaje a toda mi cuenta. Por otro lado, hay ciertos detalles, como la presentación de la fecha y la hora que prefiero cambiar. Como esto es algo que hago 5 veces o más a la semana, decidí poner patas a la obra.

Siendo flojo, ni siquiera miré la API de Zoom. Zoom te permite copiar con un solo click el texto de la invitación. Mi estrategia fue trabajar sobre la base de tal texto.

Programé un script que extrae los datos pertinentes (regexp magic!) y escribe a STDOUT la invitación en español y con el formato que quiero.

Siguiendo la filosofía Unix (“Expect the output of every program to become the input to another”) hice un segundo script que lee el portapapeles, lo envía al script “traductor” y reescribe el portapapeles con la nueva invitación.

Mi operación final es:

  • Copiar la invitación desde Zoom al portapapeles (un click).
  • Ejecutar mi script.
  • Pegar la invitación al grupo de WhatsApp de mi iglesia.

Sé que podría automatizarse todavía más, pero me da flojera.

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