Sueños de Azul por Jaime G. Wong

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El Calendario al poder

Me ha llamado la atención una serie de artículos de diversas personas acerca de una estrategia muy interesante: agendar en el calendario todo lo que se va a hacer en el día, es decir, no solamente las tareas sino también descansos, tiempo de recreación y ocio, etc. Mi calendario consta de ciertas entradas accionables (e.g. pagos, reviews), de notificación (e.g. vencimientos, cumpleaños) y alguno que otro bloque de tiempo (reuniones, visitas). La idea es ahora definir cada minuto de tiempo.

Lo leí primero en el libro Deep Work de Cal Newport, donde respaldaba el beneficio de hacer esto así:

[…] the motivation for this strategy is the recognition that a deep work habit requires you to treat your time with respect. A good first step towards this respectful handling is the advice outlined here: Decide in advance what you’re going to do with every minute of your workday.

A pesar de la explicación en el libro, no me quedaba del todo claro. Probé varios formatos diversos sin ningún éxito, hasta que encontré un artículo de Cal donde publicó una foto de su calendario. Una imagen vale más que mil palabras.

Hay una diferencia sustancial en el definir deliberadamente lo que uno va a hacer en el día. Tengo una larguísima lista de tareas pendientes, pero al intentar esta estrategia inmediatamente me di cuenta de dos cosas: (1) que el tiempo es de veras escaso y (2) que malgasto mi tiempo terriblemente. ¿En serio? ¿Tienes poquísimo tiempo y aún así te das el lujo de malgastarlo? Me sentí terrible y culpable.

Y eso es bueno.

Así que manos a la obra. Está claro ahora que esta estrategia es superior. Todavía estoy en proceso de hacer que este nuevo sistema funcione, estoy aún en la etapa de try-and-fail, pero no quería esperar más para escribir sobre ello.

Uso Google Calendar. Encontraba difícil definir cada bloque de tiempo, pues estaba intentando definir cada tarea, así tome cinco minutos o quince minutos. Pero la UI de Google Calendar no está diseñada para mostrar rectángulos de tiempo con esa granularidad, los rectángulos se superponen y quedan ilegibles. Y si ocurre un cambio, mover todos esos bloquecitos se vuelve tedioso. Demasiada fricción.

Ya encontré una mejor forma: defino un bloque de tiempo de una hora o media hora y en mi cuaderno Circa anoto las tareas que haré en ese bloque de tiempo. Así tengo tareas de quince o diez minutos que hago en conjunto, y cualquier cambio inesperado es fácil de manejar en papel.

Como bonus, una foto de mis fallidos intentos:

Si les interesa leer más, este artículo de Drew Coffman es un buen punto de partida con enlaces a lo que otros han estado escribiendo y opinando.

It’s an eye-opening exercise: you’ll probably find that it’s tough — if not impossible — to find a place for everything. But this is the reality of your life. You’ve simply used the calendar to paint a true picture of the time commitments you have on your plate. And whether or not you make these commitments visible, they’re there. After all, if you’re going to be run over by a truck, you might as well get its license plate.

Sobre Agendas y Calendarios

El año pasado Thalía me obsequió una agenda de papel con motivos chinos que estuve usando para organizarme. Ahora que inicia un nuevo año estoy volviendo a imprimir mi propia agenda e incluirla en mi cuaderno Circa. Sin embargo encuentro ahora que el formato usa muchas hojas; la agenda china usaba menos espacio y hojas. Voy a tratar de implementar un formato similar.

Sip, uso una agenda de papel. Desde que tuve mi Palm IIIx he usado agendas y calendarios electrónicos, pero desde que Google cerró Google Reader no he querido depender más de Google Calendar ni mucho menos de la computadora, smartphone o una conexión a internet. Una de las grandes ventajas de manejar un calendario electrónico son los eventos recurrentes. Ahora tengo que manejarlos a mano, pero no me es problema. Se que esto no funcionaría con todos, mayormente con personas con muchas tareas y eventos, pero funciona para mí.

Igualmente, mi daily.txt lo he movido al papel. Ya no está atrapado en la computadora. Lo malo es que no hay backups en caso que se me pierda mi cuaderno, pero en tantos años jamás se me ha perdido ni mi cuaderno ni mi Circa PDA. Así que ya dejé de preocuparme.

A propósito, he reemplazado mi Circa PDA con un mini cuaderno que armo a mano, recortando hojas y engrapándolas. Más detalles en otro post.

Hasta luego, Circa PDA

Michelle estuvo jugando con mi Circa PDA y se extravió uno de los discos. Esta es la segunda vez que pierdo un disco y ya le había quitado uno a mi cuaderno. Por el momento no tengo la oportunidad ni el presupuesto para comprar discos de repuesto. En conclusión, hasta luego, Circa PDA.

Lo que me gustaba del Circa PDA era lo elegante que se veía, que podía abrir por completo la libreta y voltear las hojas del todo. Obviamente, la mayor ventaja era ser capaz de agregar, quitar y cambiar de lugar las hojas con el sistema de discos Circa, aunque en estos últimos días que Michelle descubrió dónde lo llevaba, mi libreta ha terminado desarmada y deshojada varias veces. Reordenarlo no es problema porque tengo la costumbre de numerar las hojas, pero era tedioso, sin mencionar el hecho que algunas hojas terminaban arrugadas por sus manitos.

Hablando de numeración, todas las hojas numeradas hacen un total de 329 páginas. Hay otras adicionales sin numerar, que deben ser unas veinte. Todas las he archivado para la posteridad.

En total he usado mi Circa PDA desde el 20 de Noviembre del 2012 hasta el 1ro de de Octubre del 2014.

Me gusta leer las hojas archivadas porque me encuentro con ideas interesantes, dibujos que los veía feos y ahora pienso que no están tan mal, puntajes de juegos en la Reunión de Jóvenes de la iglesia y anotaciones que traen memorias. Me gusta pensar escribiendo, algo que hacía bastante en el Notepad del iPhone. Volver a leer estas hojitas siempre es una experiencia.

He tomado de buen humor la pérdida del disco pues es una excusa para buscar otra libreta. Oh, no se imaginan. Ya me veo deleitándome buscando cuadernos, sistemas de productividad en decenas de blogs, Google Images, Flickr y Pinterest. En parte sí estoy un poco frustrado porque esto era un problema resuelto y necesito volver a tomarme el tiempo de buscar y probar. Con lo indeciso y perfeccionista que soy eso significa que el proceso va a durar varios días con el respectivo decaimiento de productividad.

Circa PDA

Mi PDA ideal sigue siendo papel y lapicero. La última vez que hablé de mi sistema dije que usaba una libreta, pero luego la cambié por un Hipster PDA y ahora un Circa PDA.

El Hipster PDA funcionaba bastante bien salvo algunas incomodidades. Por ejemplo, siempre escribo mis tareas del día en la primera hoja, pero cuando quiero renovar esa hoja, se desarma todo en mis manos y necesito hacer malabares. Nada elegante.
Por otro lado, se maltrata mucho en el bolsillo y todas las esquinas se hacen orejas. Mi Hipster PDA termina hecho un fajo gastado de papeles.

Decidí nuevamente usar los tres discos Circa que me quedaban para hacer mi propio Circa PDA. El Circa PDA original que vendía Levenger usaba discos de 1/2″ — los que tengo son más grandes, de 3/4″. Pensé que serían inapropiados para una libreta de bolsillo, pero no es gran problema. Cuando tengo un bolsillo en la camisa o polo lo llevo allí para mayor accesibilidad. El único detalle es que no son óptimos para una libreta de pocas hojas.

El truco del sistema Circa es tener cubiertas gruesas. Recorté y perforé un folio de plástico duro dejando un amplio margen como el original. Eso soluciona el problema de las esquinas dobladas. Es un diseño bien pensado.

Me gusta este PDA. Es más duradero, presentable y elegante. Tengo todas las ventajas del sistema Circa: poner y sacar hojas suavemente o agregarlas a mi cuaderno. Las hojas dan la vuelta por completo y puedo usar el papel que quiera.

Recientemente tuve una desagradable sorpresa, uno de los discos se salió, aparentemente al sacar otra cosa de mi bolsillo. No estoy seguro cómo sucedió — simplemente el disco ya no está. Nunca imaginé esa posibilidad. Mi primera intención fue migrar a otro sistema de libreta, quizás un minicuaderno engrampado, pero era un fastidio porque no cuento con tiempo ni ganas de volver a buscar otra solución igual de elegante al problema. ¡Se suponía que esto era ya un problema resuelto! Luego de probar algunos prototipos de libretas sacrifiqué un disco de mi cuaderno Circa.

Guía: Cómo estudiar mejor

Este es un enlace que de cuando en cuando le alcanzo a algún conocido o amigo que tiene dificultades con sus estudios. Está en inglés (¿ya sabes inglés?) y está escrito de manera práctica. Este es el enlace: How to Study: A brief guide, escrita por William J. Rapaport.

La guía está en constante revisión y mejoras según los comentarios que recibe. Esta es la tabla de contenidos a la fecha:

1. Introducción
2. Administrando tu tiempo
3. Tomar notas en clase o reescribirlas en casa
4. Estudiar los temas difíciles primero y estudiar en un lugar tranquilo
5. Leer textos activamente y lentamente, antes y después de clases
6. Haz tu tarea
7. Estudia para los exámenes
8. Resuelve exámenes
9. Haz investigación y escribe ensayos
10. ¿Realmente tengo que hacer todo esto?
11. ¿Hay otros sitios web que den ayuda para estudiar?

Mi única discrepancia con la guía es la severa prioridad que coloca a los estudios. Para un creyente, hay una escala de prioridades donde los estudios no ocupan nunca el primer lugar. No porque no sean importantes, sino porque hay cosas más importantes y, sobre todo, eternas.

Con todo, es una guía muy útil y práctica. Me gusta mucho que en intervalos incluye una historieta de tiras conocidas como descanso y entretenimiento. Esa es una técnica muy efectiva — enseñar algo haciéndolo divertido.






jgwong © 2002-2017 Jaime G. Wong Chacaltana

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