Sueños de Azul por Jaime G. Wong

Entradas de "finanzas"

Jim Rankin, un reportero del Toronto Star, hizo un experimento entregándole tarjetas de crédito prepagadas a limosneros en las calles. Los resultados son interesantes.

How panhandlers use free credit cards:

Some were unbelieving at first. All were grateful. Some declined the offer. Some who accepted didn’t come back, but those that did had stories to tell.

10 Things I Learned Eating On $1 A Day For A Month:

I began May 1 with absolutely no food and managed to stay under my $31 budget for the month (I bought $597.96 worth of food and other stuff for $27.08 during the month). Here are some of the things I learned.

“Encarando estas difíciles situaciones, muchas familias han enviado a ambos padres al campo de trabajo para cubrir sus gastos. Después de todo, si ambos padres trabajan a tiempo completo no debe ser difícil asegurarse una seguridad financiera, ¿correcto? Errado.”

The Two-Income Trap

Cómo hacer un presupuesto

Un presupuesto es un plan definido de gastos y ahorros para un determinado período. El objetivo es plantear de antemano cuánto se va a gastar en comida, ropa, alquileres, etc. y cuánto vamos a ahorrar de lo restante a fin de no malgastar el dinero y usarlo eficientemente. Con un presupuesto es fácil ahorrar dinero y alcanzar metas que nos propongamos, ya que conocemos con certeza cuánto dinero quedará en nuestras manos al finalizar el período.
Es tranquilizador saber que puedes comprar cierta prenda en lugar de adquirirla sin saber si será una buena compra y si te alcanzará el dinero hasta fin de mes. El tener un presupuesto reduce las incertidumbres y te permite tomar el control.

Antes de empezar, debo decir que esta es la forma cómo lo hago yo. No es la forma canónica de hacerlo y probablemente otros tengan otros métodos mejores al mío (que bien me gustaría conocer).

Mi estrategia es la siguiente: armar el presupuesto en base a información práctica y teórica de nuestros gastos.

Recogiendo información práctica
Lo primero es saber exactamente por dónde entra y por dónde sale tu dinero. Lo que tienes que hacer es registrar durante todo un mes todos tus ingresos y gastos de manera ordenada. Yo uso GNUCash (del cual hablaré en otro post) para mantener mis finanzas personales, pero puedes usar Excel o un cuaderno.

Primeramente registras como ingreso el dinero que tienes actualmente. Yo lo tengo dividido tal cual existe en mi mundo: dinero en billetera, en mi cajita de ahorros y en mis cuentas de banco. La clave está en registrar todos los movimientos tal cual se hacen. Si saco dinero de mi cajita de ahorros a mi billetera, registro eso. Si después de un favor me dan dinero para el taxi, registro eso como ingreso y luego como gasto.
Lo importante es que el dinero tiene que cuadrarte. Nada de “Paul me debe tanto y me lo dará mañana,” o “Tengo tres soles extras que son de Jessica, pero no los voy a considerar.” No, no y no. Tu registro siempre debe reflejar la realidad.

Es satisfactorio recordar lo hecho durante el día (o, por mera flojera, durante dos días), registrarlo todo y ¡ta-dah! ver que cuadra perfectamente. En varias ocasiones he ido anotando los gastos en GNUCash y no me cuadra, por lo que tengo que hacer memoria y recordar. Luego recuerdo que había sacado fotocopia el Jueves y que había comprado un maní en la mañana y entonces cuadra.
Para los momentos en los que no sé por dónde se fue el dinero, tengo una categoría de gastos “Ajustes” donde pongo como gasto el dinero que no sé por dónde se fue. Detesto cada vez que eso sucede. Lo bueno es que han sido pocas veces y se reduce con la práctica.

Como ejemplo, estas son algunas de las categorías que uso para mis gastos:

  • Ajustes
  • Comisiones de Banco / ITF
  • Cámara
    • Baterías
    • Revelados
    • Rollos
  • Ropa
  • Computadora
  • Entretenimiento
    • Cine
    • Juegos de Video
  • Equipo / Gear
  • Monedas falsas
  • Comida
    • Menú Lima
    • Misc
    • Pizza
    • Snacks
    • Gaseosas
    • Agua
  • Regalos
  • Cabina de Internet
  • Lucy
  • Gastos Médicos
  • Miscelánea
  • Olva
  • Fotocopias
  • Suministros
    • Pilas AA
    • Pilas AAA
    • Papelería
    • Miscelánea
    • Tintas de Impresora
  • Teléfono
    • Celular Claro
    • Celular Movistar
    • Fijo
    • Teléfono Público
    • Speedy
  • Ofrendas
  • Transporte
    • Colectivo
    • Lima – Colectivo
    • Lima – Público
    • Lima – Taxi
    • Mototaxi
    • Soyuz
    • Taxi

Probablemente tengas otras categorías adicionales o diferentes a las mías. Por ejemplo, como yo dicto clases en mi iglesia, me es un gasto recurrente sacar fotocopias. Mis gastos de comida son pocos dado que vivo con mis padres.

Algunas categorías están divididas en subcategorías para tener una mejor idea de cuánto se gasta, por ejemplo, en celulares y cuánto en teléfono fijo. No es bueno ser muy detallado en las subcategorías (y sub-subcategorías) porque se complica uno la vida y al final cede a la flojera. Hay que encontrar un equilibrio práctico.

Al finalizar el mes sacamos el total de gastos para cada categoría. Como ejemplo, digamos que tenemos registrados los siguientes totales de gastos (como resumen):

Comida: 93.00
Transportes: 197.20
Teléfono: 971.36
Celulares: 110.00
Fotocopias: 36.50
Suministros: 70.00
Misceláneas: 11.40

Estos son algunos gastos míos reales de Noviembre del 2006. Si bien un solo mes no es suficiente para representar gastos normales (en Noviembre se casó mi hermano), nos sirve como punto de partida. Pienso que si uno trata de registrar dos meses de gastos, o peor aún, esperar un mes “normal” (donde no se case tu hermano) para empezar a llevar un registro, al final de cuentas se pierde el interés. Lo importante es empezar HOY teniendo en cuenta que vamos a ir refinando el presupuesto poco a poco, así que no importa si el mes que has registrado no es un mes “normal” o con gastos “promedios.”

Recogiendo información teórica
Luego de eso, vamos a calcular lo que teóricamente uno debería gastar. Es decir, calcular los gastos de pasajes/gasolina, cuánto se supone debo gastar en comida, teléfono, etc. Esto es fácil con los gastos fijos (pasajes, menú, mensualidades). Para otros gastos hacemos un estimado, lo más cercano posible que podamos.

Como ejemplo, digamos que sea:

Comida: 100.00
Transporte: 70.00
Teléfono: 100.00
Celulares: 100.00
Fotocopias: 30.00
Suministros: 50.00
Misceláneas: 10.00

Si comparamos esto con nuestros gastos prácticos, algunos montos serán menores. Como mencioné, Noviembre fue el mes que se casó mi hermano y durante ese período se hicieron bastantes llamadas de larga distancia. Fue una ocasión extraordinaria. Algunos otros gastos serán mayores. Pero tenemos lo que queremos: un conjunto de datos prácticos (reales) y un conjunto de datos teóricos.

Creando nuestro presupuesto
Provistos de esta información, definimos metas de gastos para el mes (u otro período que se te acomode mejor). Este es un ejemplo:

Comida: 100.00
Transporte: 65.00
Teléfono: 100.00
Celulares: 50.00
Fotocopias: 10.00
Suministros: 60.00
Misceláneas: 10.00

Este es el presupuesto que he acomodado para Enero 2007. Me había acomodado poco para transporte porque gracias a llevar la cuenta había descubierto que gastaba demasiado en taxis. Mi meta era reducir costos allí al usar mototaxis, colectivos, la bicicleta o caminar. Ahora que está finalizando Enero veo que de todas maneras me he excedido, lo cual requiere un ajuste.

No se trata de luchar contra el presupuesto, contra lo que en la vida real gastas, sino de acomodarse tanto en el presupuesto como en los gastos que realmente son necesarios. El presupuesto debe ayudarte a gastar mejor, no dictaminar cómo se supone debes gastar. Es decir, para el siguiente mes voy a aumentar mi presupuesto para transportes, pero eso no significa que voy a saltar a 90.00, sino a un número equilibrado que viene a ser el promedio de los meses pasados. Si observas que gastas demasiado en comida chatarra (papas fritas, salchipapas, gaseosas, etc) no sólo es malo para tu presupuesto sino malo para tu salud — y si excedes el presupuesto asignado es sabio que NO lo incrementes para el siguiente mes.
Con el pasar de los meses iremos refinando más y más nuestro presupuesto hasta encontrar un balance entre lo suficiente y lo excedente.

Al armar el presupuesto ya sabemos también cuánto nos va a quedar restante fuera de todos los gastos fijos. Ese dinero tiene que repartirse en:

a) Gastos extraordinarios que haremos este mes (cumpleaños, reparar una fuga de agua, panetones y regalos en Diciembre, etc)
b) Ahorros para Emergencias (enfermedades, accidentes, robos o pérdidas)
c) Ahorros para gastos o proyectos futuros (comprar un CD, vacaciones, invertir en un negocio, previsiones de gastos extraordinarios para el siguiente mes, etc)

Si después de todo esto ves que el dinero no te alcanza, pues es tiempo de encarar la realidad y aceptar que estás gastando más de lo que debes. Es tiempo de recortar gastos innecesarios y ver maneras de reducir costos o de buscar formas de aumentar tus ingresos.

Ocho motivos por qué aprender a administrar tu dinero

Ahora que he empezado a ver seriamente el tema de mis finanzas personales he aprendido varias cosas útiles. Espero tocar este tema de diversas formas, pero por ahora empezaré con una corta lista de ocho motivos por qué aprender a administrar tu dinero, como para animarles.

1. Es tu responsabilidad
Uno de los primeros pasos para ser adulto es asumir responsabilidades y abrazar las consecuencias de lo que hacemos. El dinero es una responsabilidad seria y una habilidad que toda persona debe tener. Tú eres responsable por el dinero que pasa por tus manos y de su administración. Puedes echarle la culpa a las personas que te rodean, a tus circunstancias, a tu empleo o a tus clientes, pero lo cierto es que tú eres una parte importante de la ecuación y esa parte está bajo tu entero control.
¿Tienes habilidad para conducir en un bache? ¿Puedes discernir un desvío de un atajo? Nunca es tarde para aprender.

2. Evitas deudas, preocupaciones y úlceras
Es mejor decidirse uno mismo aprender a administrar el dinero en lugar de aprender a la mala: cuando estás sumergido en deudas y te ves obligado a tomar medidas críticas — lo que significa que empiezas a tomar control sobre tu parte en la ecuación. Gracias a Dios, nunca he tenido que pasar por graves preocupaciones de deudas (he tenido deudas, pero ninguna fuera de control), ni tener que hacer préstamos o malabares para pagar. Lo que sí he visto es la cara de preocupación (y desesperación) de amigos y cómo pierden el apetito y van deteriorando su salud. Cada fin de mes.

La premisa es muy clara: o tú controlas tu dinero o el dinero te controla a tí. Si no estás controlando tu dinero en este momento, ya sabes quién tendrá el timón más adelante.

3. Te ayuda a saber con exactitud cuánto tienes
Este es un principio universal que he estado descubriendo últimamente, y voy a expresarlo en el contexto que estamos tratando. Muchas veces sabemos a medias que gastamos más de lo debido o que a veces nos desajustamos en ciertas cosas, o que hacemos regularmente gastos en galletas, gaseosa, pizza, pero no sabemos con certeza cuánto estamos gastando. Es una idea nebulosa. He aprendido que cuando te propones sacar cuentas y cuantificar esa cantidad los resultados son sorprendentes y te dejan las cosas claras.

En un memorable incidente donde por primera vez probé Sushi, nos sentamos a sacar cuentas de todo y nos sorprendimos al descubrir que habíamos gastado más de 200 soles en dos días. Sabía que me había excedido en gastos, pero nunca iba a imaginar que estábamos por encima de los 200.
En los días posteriores apareció la pregunta en mi cabeza: “¿Y cuánto entonces estoy gastando realmente?” Tenía el concepto nebuloso que esa noche habíamos gastado regular pero no imaginé que tanto. Y probablemente todo este tiempo he estado haciendo lo mismo: pensando nebulosamente que gasto regular cuando en realidad me estoy excediendo, sin freno por mero desconocimiento.

Cuando empecé a llevar cuentas seriamente, descubrí que eso era cierto.

4. Gastas menos
Como corolario de llevar cuentas claras, empecé a gastar menos. Cuando se me antojaba comprar una galleta, helado o agua, el pensar que iba a anotar eso en mis gastos hacía que lo reconsiderara de nuevo. Antes, si tenía el dinero y más o menos veía que me alcanzaba, lo gastaba. Empecé a gastar menos no por imposición propia u obligación de compromiso, sino porque ahora era consciente de cada gasto y no quería gastar mal mi dinero.

Encarar la realidad cruda te hace sincerarte contigo mismo. No puedes seguir malgastando el dinero como lo hacías antes porque no puedes engañarte que “sí te va a alcanzar” cuando los números predicen lo contrario. Entiendes que tienes que tomar compromisos si quieres seguir adelante.

5. Alcanzas tus metas
“Fallar en planear es un plan para fallar” — me gusta mucho esa frase. ¿Votarías por un candidato a la presidencia que no tiene un plan de prespuesto para su gobierno? ¿Te sentirías cómodo en una compañía que mueve el dinero como lo ve mejor en el momento? Definitivamente no. ¿Te sientes cómodo con la idea de gastar tu dinero sin un presupuesto o plan toda tu vida? Claro que no.

Definir un presupuesto es importante porque no solo te ayuda a limitarte (como vimos en el punto anterior) sino que te ayuda a alcanzar mejor tus metas. ¿Quieres comprarte un celular nuevo? ¿Ropa? ¿Tomar clases todo este verano? Un presupuesto te va a ayudar enormemente, porque ya sabes en qué gastas y cuánto gastas y eso te permite disponer del dinero restante para invertirlo o ahorrrar en tus nuevas metas. Ya sabes con certeza que puedes disponer de ese dinero con dos meses de ahorro. O inmediatamente si desempolvas la bicicleta y te abstienes de XYZ todo este mes.

6. Puedes afrontar imprevistos
Por paranoia, he tenido la buena costumbre desde el principio de tener dinero intocable para emergencias. Solamente en dos ocasiones he tocado ese dinero “ilegalmente” para hacer inversiones que en su momento ví oportunas (i.e. la laptop). Gracias a Dios, no ocurrió ninguna emergencia en el período que nuevamente empecé a ahorrar el pozo de emergencias.

Un plan y presupuesto te ayudará a separar dicho dinero si es que no lo tienes ya. Te ayudará a conocer con cuánto dispones y cuánto puedes desviar para afrontar un imprevisto, sea una enfermedad o un accidente, o una oportunidad de inversión o un nuevo bebé en camino.

7. Beneficia a tu matrimonio
No estoy casado, pero entiendo lo importante (¡CRITICO!) que es un presupuesto en un matrimonio. El dinero es un tema bastante delicado y fuente de muchos conflictos y divorcios. Por eso es importante que los esposos estén de acuerdo en el uso que harán del dinero que ingresa al hogar, que conozcan las metas que quieren alcanzar, por dónde se va el dinero y definir espacios para cada uno.

La claridez de un presupuesto les permite a ambos hacer gastos a consciencia, donde un vestido nuevo (“¿otro más?”) o un CD nuevo (“¿otro más?”) no repercute en el presupuesto (probablemente repercuta en otros aspectos, pero eso ya depende de lo bien que se comprendan como pareja). Tanto las emergencias, ahorros y “gustitos” son igualmente posibles. Los planes para un viaje, para la matrícula del colegio o para un hermanito se hacen sobre cifras conocidas.

Y no digo más hasta que tenga experiencia completa como base. ;)

8. ¡No es difícil!
Los conceptos de finanzas no son difíciles. No lo conozco todo y no veo necesario entenderlo todo para administrar responsablemente el dinero. Estaré tocando este tema bajo la categoría de “Finanzas” para explicarles todo masticadito lo que he aprendido. No es difícil, es satisfactorio y vale la pena hacerlo, por los motivos que he venido enumerando en esta lista y otros diferentes que ustedes experimentarán.






jgwong © 2002-2010 Jaime G. Wong Chacaltana

Todo el contenido original escrito en este blog está protegido
por una licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial 2.5.
Los comentarios son propiedad y responsabilidad de cada autor.


Peru Blogs BloGalaxia